Oximetría de pulso (SpO2) en perros y gatos: qué mide, qué no mide y cómo leer la curva
La oximetría de pulso estima de forma continua y no invasiva la saturación de oxígeno de la hemoglobina (SpO2), pero no sustituye a la capnografía ni evalúa la ventilación. Conoce los rangos de referencia, la curva de disociación, la lectura de la onda pletismográfica y las limitaciones prácticas en anestesia, urgencias e internación.
La oximetría de pulso es un método continuo y no invasivo que estima la saturación de oxígeno de la hemoglobina arterial, expresada como SpO2 en porcentaje, en perros y gatos. Indica cuánta de la hemoglobina circulante está transportando oxígeno, pero no mide directamente la presión parcial de oxígeno (PaO2) en sangre ni la ventilación, es decir, no informa si el paciente está eliminando dióxido de carbono de forma adecuada. Por ello, la oximetría de pulso complementa, pero no sustituye, a la capnografía y a la gasometría arterial. En las directrices de monitorización anestésica en pequeños animales de la ACVAA (2025), con oxígeno suplementario, la SpO2 se considera un indicador tardío de problemas de oxigenación, y cualquier valor por debajo del 95% debe investigarse, tanto para evaluar al paciente como para descartar causas técnicas. La decisión clínica final corresponde siempre al médico veterinario responsable, integrando el número, la onda y el cuadro del animal.
Qué mide realmente la oximetría de pulso
El sensor emite luz en dos longitudes de onda (rojo e infrarrojo) a través de un lecho tisular pulsátil. La oxihemoglobina y la desoxihemoglobina absorben esas luces de forma distinta, y el aparato calcula la proporción entre ellas durante la pulsación arterial, generando la SpO2. El componente pulsátil es justamente lo que permite aislar la sangre arterial de la sangre venosa y de los tejidos estáticos.
Conviene separar dos conceptos: la SpO2 (estimación óptica del oxímetro de pulso) y la SaO2 (saturación real medida por co-oximetría en gasometría). La co-oximetría de laboratorio, validada en perros sanos, distingue varias especies de hemoglobina, incluyendo oxihemoglobina, desoxihemoglobina, carboxihemoglobina y metahemoglobina. El oxímetro de pulso convencional de dos longitudes de onda no hace esa distinción, motivo por el cual puede sobreestimar la saturación en presencia de carboxihemoglobina (intoxicación por monóxido de carbono) o comportarse de forma anómala con metahemoglobina.
Rangos de referencia y la curva de disociación de la hemoglobina
En perros y gatos que respiran aire ambiente y están bien oxigenados, la SpO2 esperada se sitúa en torno al 95% a 100%. Los valores por debajo del 95% merecen investigación y, en términos generales, una SpO2 alrededor del 90% ya corresponde a una PaO2 cercana a 60 mmHg, umbral clásico de hipoxemia que exige atención inmediata. Estos números deben ser interpretados por el médico veterinario en su contexto: el oxígeno suplementario, la altitud y el estado hemodinámico modifican la lectura.
La relación entre SpO2 y PaO2 no es lineal: sigue la curva de disociación de la oxihemoglobina, con forma de S. En la meseta superior de la curva (saturaciones altas), grandes caídas de PaO2 producen variaciones pequeñas de SpO2, lo que explica por qué la oximetría es un indicador tardío cuando el paciente recibe oxígeno. En la porción empinada de la curva (por debajo de aproximadamente el 90%), pequeñas caídas de PaO2 hacen descender la saturación rápidamente. Factores como la temperatura, el pH, el dióxido de carbono y el 2,3-DPG desplazan la curva, alterando la afinidad de la hemoglobina por el oxígeno para una misma SpO2.
Leer la onda pletismográfica: la misma lógica de leer la señal
Tan importante como el número es la onda pletismográfica que lo acompaña. Esta curva representa la pulsación arterial detectada por el sensor y funciona como el principal indicador de calidad de la señal: una onda regular, con amplitud y morfología consistentes y sincronizada con el pulso real del paciente, respalda la confianza en la SpO2 mostrada. Al igual que en un trazado de ECG, el profesional debe confiar primero en la onda antes de confiar en el valor.
Cuando la onda pletismográfica está aplanada, irregular, ruidosa o desacoplada de la frecuencia de pulso auscultada o palpada, el valor de SpO2 debe tratarse con cautela y probablemente refleja un artefacto, y no la fisiología. Comprobar si la frecuencia de pulso del oxímetro coincide con el corazón del animal es una verificación sencilla y potente frente a lecturas falsas. Por eso, los monitores multiparamétricos muestran la curva y un tono audible de pulso de altura variable, recomendado por las directrices de la ACVAA para que el equipo perciba caídas de saturación incluso sin mirar la pantalla.
Limitaciones prácticas y cómo sortearlas
La oximetría de pulso depende de una señal pulsátil adecuada, y varias situaciones comunes en la clínica degradan esa lectura. La hipoperfusión, la hipotermia y la vasoconstricción reducen el flujo pulsátil y pueden anular o volver errático el valor; el movimiento y los temblores introducen artefacto; la pigmentación intensa, las mucosas oscuras y el pelaje espeso interfieren en la transmisión de la luz; y la luz ambiente intensa (lámparas quirúrgicas, fototerapia) puede contaminar el sensor. La carboxihemoglobina y la metahemoglobina, a su vez, distorsionan la estimación de saturación de los oxímetros convencionales.
Las estrategias para sortear estas limitaciones son prácticas: probar distintos sitios de aplicación del sensor (lengua, labio, pliegue de piel, oreja, dedo, base de la cola o metatarso), alternar entre sensores de transmisión y de reflectancia, mantener al paciente caliente y bien perfundido, reducir el movimiento, proteger el sensor de la luz ambiente y rotar el sitio para evitar lesiones por presión en uso prolongado. Estudios en perros anestesiados muestran que distintos sitios y tecnologías de sensor pueden ofrecer lecturas de SpO2 concordantes, pero también refuerzan que la fiabilidad depende de una perfusión y un posicionamiento adecuados. Ante cualquier duda sobre oxigenación o ventilación, la conducta correcta es confirmar con gasometría arterial y capnografía.
Uso en anestesia, urgencias e internación
En anestesia, la oximetría de pulso forma parte de la monitorización mínima de oxigenación y se asocia a una reducción del riesgo de mortalidad perianestésica. Como, bajo oxígeno suplementario, detecta la desaturación de forma tardía, debe usarse junto a la capnografía, la observación del color de las mucosas y la monitorización hemodinámica, con alarmas audibles configuradas. Una SpO2 por debajo del 95% durante la anestesia exige verificar de inmediato tanto al paciente como al equipo.
En urgencias e internación, la SpO2 ayuda a triar y a seguir a pacientes con enfermedad respiratoria, shock o posoperatorio, ofreciendo una tendencia continua de oxigenación sin extracción de sangre. La lectura, sin embargo, debe interpretarse con cautela en animales hipoperfundidos, agitados o hipotérmicos, precisamente los más frecuentes en la urgencia, donde la señal puede fallar. El valor aislado nunca sustituye el examen clínico ni la gasometría cuando se sospecha hipoxemia o un trastorno de la ventilación; orienta, pero la decisión corresponde siempre al médico veterinario.
Preguntas frecuentes
¿La oximetría de pulso sustituye a la capnografía? No. La SpO2 evalúa la oxigenación de la hemoglobina, mientras que la capnografía evalúa la ventilación y la eliminación de dióxido de carbono; son informaciones distintas y complementarias. Un paciente puede mantener una SpO2 alta con oxígeno y, aun así, estar ventilando mal, con retención de CO2 que solo la capnografía revelaría.
¿Una SpO2 del 100% garantiza que todo está bien? No necesariamente. Bajo oxígeno suplementario, la saturación puede permanecer alta aunque la oxigenación empeore, debido a la meseta de la curva de disociación; por eso la oximetría se considera un indicador tardío. Siempre se debe evaluar la onda pletismográfica, el cuadro clínico y, cuando esté indicado, la gasometría.
¿Por qué el oxímetro muestra valores que no tienen sentido? Las causas más frecuentes son técnicas: mala perfusión, movimiento, vasoconstricción, posicionamiento o sitio inadecuado del sensor, pelaje o pigmentación intensa y luz ambiente. Verifica que la onda esté limpia y que la frecuencia de pulso del aparato coincida con el corazón del animal antes de confiar en el número.
Fuentes
- The American College of Veterinary Anesthesia and Analgesia Small Animal Anesthesia and Sedation Monitoring Guidelines 2025 (2025) PMID 40447502
- Co-oximetry in clinically healthy dogs and effects of time of post sampling on measurements (2011) PMID 21981712
- Comparison of human smartwatch and transmittance pulse oximetry for evaluating peripheral oxygen saturation in anesthetized dogs (2024) PMID 39624191