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Enfermedad mixomatosa de la válvula mitral en perros: estadios ACVIM y cuándo tratar

La enfermedad mixomatosa de la válvula mitral es la cardiopatía adquirida más común del perro. Conoce razas y edad de riesgo, el soplo como primer signo, la estadificación ACVIM (A, B1, B2, C, D) y cuándo se indica pimobendan en la fase preclínica.

Enfermedad mixomatosa de la válvula mitral en perros: estadios ACVIM y cuándo tratar

La enfermedad mixomatosa de la válvula mitral (EMVM), también llamada degeneración mixomatosa, endocardiosis o enfermedad valvular crónica, es la cardiopatía adquirida más común del perro. Es una degeneración progresiva de las valvas mitrales, que pierden la capacidad de sellar bien el orificio entre la aurícula y el ventrículo izquierdos. Esto provoca la regurgitación mitral, el reflujo de sangre que genera un soplo y que, a lo largo de los años, puede causar sobrecarga de las cavidades izquierdas y, en algunos casos, insuficiencia cardíaca congestiva. El diagnóstico y la estadificación siguen el consenso de la ACVIM (Keene y cols., 2019), que organiza la enfermedad en estadios A, B1, B2, C y D para orientar cuándo investigar y cuándo tratar. Las decisiones aquí descritas son clínicas y debe tomarlas siempre un médico veterinario.

Qué es y por qué ocurre

En la EMVM, las valvas mitrales sufren un engrosamiento gradual, con depósito de material mixomatoso y alargamiento de las cuerdas tendinosas. La válvula deja de cerrar por completo durante la sístole y parte de la sangre que debería ser expulsada por la aorta refluye hacia la aurícula izquierda. Ese reflujo es lo que se ausculta como soplo y, cuando es significativo y crónico, dilata la aurícula y el ventrículo izquierdos.

La enfermedad suele evolucionar con lentitud: muchos perros pasan años con regurgitación leve y sin signos clínicos, y algunos nunca desarrollan insuficiencia cardíaca, falleciendo por otras causas o por la edad. En otros, la sobrecarga progresa y el corazón pierde la capacidad de compensar, apareciendo congestión pulmonar. Comprender esta historia natural ayuda a calibrar la frecuencia de monitorización sin alarmismo (Häggström y cols., 2009).

Razas y edad predispuestas

La EMVM afecta sobre todo a perros de talla pequeña y mediana, de mediana edad a geriátricos, con una prevalencia que aumenta con la edad. Las razas clásicamente asociadas incluyen el Cavalier King Charles Spaniel, en el que la enfermedad tiende a aparecer más temprano, además del Dachshund, Caniche, Chihuahua, Pinscher, Schnauzer miniatura y King Charles Spaniel, entre otras. El consenso ACVIM clasifica a estos animales predispuestos, aún sin soplo, como estadio A: tienen riesgo aumentado, pero el corazón todavía es estructuralmente normal.

La predisposición racial y la edad orientan la vigilancia: un perro de raza de riesgo a partir de la mediana edad merece una auscultación cuidadosa en cada consulta, aunque el tutor no refiera molestias. Conviene recordar que el sexo, la edad avanzada y las características de la raza también figuran entre las variables asociadas al pronóstico en estudios de historia natural, lo que refuerza el valor del seguimiento (Borgarelli y cols., 2008).

El soplo sistólico apical izquierdo: el primer signo

En la mayoría de los perros, el primer signo de la EMVM es un soplo sistólico que se ausculta mejor en la región apical izquierda, justo sobre la válvula mitral. Suele detectarlo el médico veterinario en la auscultación de rutina, a menudo antes de cualquier síntoma. La intensidad del soplo tiende a relacionarse con la gravedad de la regurgitación, aunque no la sustituye: un soplo leve no descarta una enfermedad en progresión, y la confirmación de la gravedad depende de pruebas de imagen.

La tos, la intolerancia al ejercicio, la respiración acelerada en reposo o los desmayos son signos más tardíos y requieren evaluación inmediata. La aparición de un soplo nuevo o que ha cambiado de intensidad es el detonante clásico para investigar el corazón de forma estructurada y definir el estadio ACVIM.

Estadificación ACVIM: A, B1, B2, C y D

El consenso ACVIM (Keene y cols., 2019) divide la EMVM en estadios que combinan riesgo, cambios estructurales y signos clínicos. Estadio A: perros de raza predispuesta, con riesgo aumentado, pero sin soplo ni alteración estructural identificable. Estadio B1: ya hay soplo y regurgitación, pero sin remodelado cardíaco significativo, es decir, sin un aumento relevante de las cavidades izquierdas en las pruebas.

Estadio B2: la regurgitación es suficiente para causar aumento de la aurícula y el ventrículo izquierdos, pero el perro aún no ha presentado insuficiencia cardíaca, la fase preclínica con cardiomegalia, decisiva para definir el tratamiento. Estadio C: hay, o ha habido, signos de insuficiencia cardíaca congestiva (como edema pulmonar), pasados o actuales. Estadio D: insuficiencia cardíaca refractaria al tratamiento convencional, que exige un manejo avanzado. Los estadios B2, C y D dependen de criterios objetivos de imagen definidos en el consenso y no deben presumirse solo por la auscultación.

Cuando tratar en la fase preclínica B2: el estudio EPIC

El gran cambio que aportó el consenso de 2019 fue recomendar el tratamiento ya en la fase preclínica en perros de estadio B2 seleccionados, antes de cualquier signo de insuficiencia cardíaca. Esta recomendación se apoya en el estudio EPIC (Boswood y cols., 2016), un ensayo clínico aleatorizado, controlado con placebo y multicéntrico, con 360 perros con EMVM preclínica y cardiomegalia.

En EPIC, los perros elegibles tenían un aumento cardíaco definido por criterios objetivos: relación aurícula izquierda/aorta mayor o igual a 1,6, diámetro interno del ventrículo izquierdo en diástole normalizado mayor o igual a 1,7 e índice cardíaco vertebral mayor que 10,5. La administración de pimobendan (0,4 a 0,6 mg/kg/día, en dosis divididas) prolongó de forma significativa el tiempo hasta el desenlace compuesto de inicio de insuficiencia cardíaca, muerte cardíaca o eutanasia: la mediana fue de 1228 días en el grupo de pimobendan frente a 766 días en el placebo, con una razón de riesgo de 0,64. En la práctica, el tratamiento retrasó la fase preclínica unos 15 meses y fue bien tolerado. Por ello, el consenso reserva el pimobendan preclínico para los perros que cumplen estos criterios de cardiomegalia, y no para todo perro con soplo.

El papel de cada prueba: ECG, ecocardiografía, radiografía y presión arterial

La confirmación del estadio depende de la combinación de pruebas, y cada una responde a una pregunta distinta. La ecocardiografía es la herramienta central para medir el aumento de las cavidades y aplicar los criterios de B2, y es decisiva para encuadrar al perro dentro de los parámetros del EPIC. La radiografía torácica evalúa el tamaño cardíaco mediante el índice cardíaco vertebral y, sobre todo, identifica congestión y edema pulmonar, lo que distingue el estadio B del estadio C.

El electrocardiograma (ECG) no diagnostica por sí mismo la degeneración valvular, pero es insustituible para detectar y caracterizar arritmias, frecuentes en la sobrecarga auricular y en la enfermedad avanzada, y para seguir la frecuencia y el ritmo a lo largo del tiempo. La medición de la presión arterial sistémica ayuda a identificar hipertensión concomitante, que puede agravar la regurgitación e influir en el plan terapéutico. En el ecosistema conectado de INpulse, herramientas como INcardio X e INcardio Agile facilitan el registro y la compartición del ECG, y BPScan apoya la medición de la presión, siempre como ayuda a la decisión del médico veterinario, nunca como sustituto.

Cuando derivar al cardiólogo

La derivación al cardiólogo veterinario, o la realización de una ecocardiografía especializada, está especialmente indicada cuando hay un soplo nuevo o de intensidad relevante en un perro de raza predispuesta, cuando se sospecha un estadio B2 y es necesario confirmar la cardiomegalia para decidir el tratamiento preclínico, o cuando aparecen signos sugestivos de insuficiencia cardíaca, como tos persistente, intolerancia al ejercicio, respiración acelerada en reposo o síncope.

También justifican una evaluación más profunda la presencia de arritmias en el ECG, la sospecha de hipertensión pulmonar y los casos ya en estadio C o D que no responden como se espera. El seguimiento periódico, con reevaluación de imagen y pruebas según el estadio, permite ajustar la conducta en el momento adecuado. Todas estas decisiones, desde la indicación de tratar hasta la frecuencia de reevaluación, corresponden al médico veterinario responsable, idealmente con el apoyo de un especialista en cardiología.

Preguntas frecuentes

Todo perro con soplo necesita tomar medicación? No. El soplo indica regurgitación, pero el tratamiento preclínico con pimobendan está, según el consenso ACVIM, reservado a los perros de estadio B2 que presentan de forma demostrada un aumento de las cavidades izquierdas según los criterios de imagen del estudio EPIC. Los perros en B1, con soplo pero sin cardiomegalia, en general se monitorizan, no se medican.

Tiene cura la EMVM? No existe cura clínica para la degeneración valvular con el manejo farmacológico; el objetivo es retrasar la progresión, posponer la insuficiencia cardíaca y preservar la calidad de vida. Algunos centros ofrecen cirugía valvular, pero la indicación es específica y debe discutirse con un especialista. Mi perro desarrollará necesariamente insuficiencia cardíaca? No obligatoriamente: parte de los perros con regurgitación leve vive años sin progresar y puede morir por otras causas, lo que refuerza por qué el estadio, y no solo el soplo, guía las decisiones.

Fuentes

  1. ACVIM consensus guidelines for the diagnosis and treatment of myxomatous mitral valve disease in dogs (2019) PMID 30974015
  2. Effect of Pimobendan in Dogs with Preclinical Myxomatous Mitral Valve Disease and Cardiomegaly: The EPIC Study-A Randomized Clinical Trial (2016) PMID 27678080
  3. Survival characteristics and prognostic variables of dogs with mitral regurgitation attributable to myxomatous valve disease (2008) PMID 18289298
  4. An update on treatment and prognostic indicators in canine myxomatous mitral valve disease (2009) PMID 19765217