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Directrices ACVAA 2025 de monitorización anestésica en pequeños animales: qué cambia en la práctica

Las directrices ACVAA 2025 actualizan, tras 16 años, cómo monitorizar perros y gatos bajo anestesia y sedación. Vea qué cambia en oxigenación, ventilación, circulación, temperatura y profundidad anestésica, y por qué la capnografía es ahora estándar mínimo.

Directrices ACVAA 2025 de monitorización anestésica en pequeños animales: qué cambia en la práctica

Las directrices ACVAA 2025 de monitorización en anestesia y sedación de pequeños animales son la primera actualización desde 2009 de las recomendaciones del American College of Veterinary Anesthesia and Analgesia sobre cómo vigilar a perros y gatos durante los procedimientos. Organizan la vigilancia en torno a cinco pilares clínicos: oxigenación, ventilación, circulación, temperatura y profundidad anestésica, y amplían el alcance para incluir la sedación, el bloqueo neuromuscular, el papel del equipo y el uso de ayudas cognitivas. El cambio de fondo es práctico: monitorización continua, a cargo de una persona entrenada y dedicada, apoyada por los equipos y no sustituida por ellos.

Por qué importa esta actualización

Dieciséis años separan las directrices de 2009 de las de 2025. En ese intervalo, monitores antes propios de centros especializados se volvieron accesibles en la clínica general, y la comprensión de cuándo y cómo ocurre la muerte relacionada con la anestesia ha madurado. Las nuevas directrices se construyeron en colaboración con la North American Veterinary Anesthesia Society y la Academy of Veterinary Technicians in Anesthesia and Analgesia, y combinan evidencia, cuando existe, con consenso de expertos donde la evidencia aún es limitada.

Un punto enfatizado es el período de recuperación. Una parte significativa de las muertes relacionadas con la anestesia ocurre en las primeras horas tras el procedimiento, según las discusiones en torno a la directriz, y no solo durante la cirugía. La recomendación práctica es extender la vigilancia más allá del despertar, manteniendo la atención al paciente en el posprocedimiento inmediato. La cifra exacta y la ventana de tiempo deben confirmarse en la lectura del texto íntegro.

Los cinco pilares: qué monitorizar

Oxigenación. Evaluar la oxigenación combina el examen clínico, como el color de las mucosas, con la oximetría de pulso (SpO2). El color de la mucosa es útil, pero tardío y subjetivo; la oximetría de pulso aporta la saturación de forma continua y anticipa la hipoxemia. El mensaje de las directrices es no depender de un único parámetro.

Ventilación. Quizá el cambio más notable: la capnografía (ETCO2) deja de ser opcional y pasa a integrar el conjunto mínimo de monitorización. Confirma la intubación, detecta desconexiones y obstrucciones y refleja la adecuación de la ventilación en tiempo real, con valor reconocido también durante la reanimación cardiopulmonar.

Circulación. La vigilancia hemodinámica se apoya en el electrocardiograma (ECG), la presión arterial y la evaluación de pulso y perfusión. El ECG muestra el ritmo y favorece la detección precoz de arritmias; la presión arterial puede medirse por oscilometría, Doppler o vía invasiva, según el paciente y el escenario. Los métodos específicos y los umbrales deben confirmarse en el texto íntegro.

Temperatura. La monitorización de la temperatura corporal se refuerza, con atención tanto a la hipotermia, frecuente bajo anestesia, como a la hipertermia. La medición debe ser seriada a lo largo del procedimiento y en la recuperación.

Profundidad anestésica. La evaluación de la profundidad sigue siendo clínica e integrada: posición ocular, tono, reflejos, respuesta a estímulos y parámetros fisiológicos, interpretados en conjunto por el profesional. Ningún aparato aislado sustituye ese juicio.

Novedades y énfasis de 2025

La sedación también se monitoriza. Las directrices abordan ahora explícitamente la sedación, reconociendo que pueden ocurrir alteraciones fisiológicas relevantes incluso fuera de la anestesia general. El continuo entre sedación leve, moderada y profunda es impredecible, y la vigilancia debe acompañar esa realidad.

Estructura en tres niveles. Las recomendaciones se presentan en niveles mínimo, alternativo y avanzado, para que sean aplicables tanto a la clínica de recursos limitados como al paciente inestable o de mayor riesgo. Así se preserva la seguridad sin imponer un único estándar a todos los contextos.

Persona dedicada y ayudas cognitivas. Se refuerza que una persona entrenada y dedicada acompañe al paciente de forma continua, sin confiar solo en equipos automáticos. Entran en juego también las ayudas cognitivas: listas de verificación preanestésicas del equipo, hojas de dosis de emergencia y listas de seguridad, además de comunicación estructurada en el relevo.

Bloqueo neuromuscular. Cuando se usan bloqueadores neuromusculares, las directrices orientan el uso de un estimulador de nervio periférico para monitorizar el bloqueo, evitando administrar estos fármacos sin esa vigilancia.

Qué cambia en la rutina de la clínica

En la práctica, las directrices apuntan a una sala de anestesia en la que oxigenación, ventilación, circulación, temperatura y profundidad se vigilan en conjunto, idealmente de forma integrada y continua, con la capnografía ya dentro del estándar mínimo. Centralizar estos parámetros en un monitor multiparamétrico reduce la carga cognitiva del equipo y facilita la lectura simultánea de SpO2, ETCO2, ECG, presión arterial y temperatura, liberando atención para el paciente.

INpulse trabaja en monitorización multiparamétrica conectada, con el INmonitor reuniendo estas señales en una única pantalla y en histórico en INcloud. Conviene subrayar que ninguna tecnología sustituye la presencia y el juicio de una persona entrenada junto al paciente, como las propias directrices enfatizan.

Este contenido es informativo y no sustituye la evaluación individual de cada caso. Las conductas de monitorización, los umbrales y la elección de métodos son decisión del médico veterinario responsable, a la luz del paciente, el procedimiento y los recursos disponibles. Para detalles específicos, consulte el texto íntegro de la directriz.

Fuentes

  1. Bailey K, Briley J, Duffee L, et al. The American College of Veterinary Anesthesia and Analgesia Small Animal Anesthesia and Sedation Monitoring Guidelines 2025. Veterinary Anaesthesia and Analgesia. 2025;52(4):377-385. doi:10.1016/j.vaa.2025.03.015 (2025) PMID 40447502
  2. The American College of Veterinary Anesthesia and Analgesia Small Animal Anesthesia and Sedation Monitoring Guidelines 2025 (full text). Veterinary Anaesthesia and Analgesia. (2025) PMID 40447502
  3. Updated anesthesia-monitoring guidelines balance high-tech tools, practicality. American Veterinary Medical Association (AVMA) News. (2025)
  4. Updated ACVAA Small Animal Anesthesia Monitoring Guidelines Are Available! American College of Veterinary Anesthesia and Analgesia. (2025)
  5. What Goes Into Expert Guidelines? Unpacking New Recommendations for Anesthesia and Sedation Monitoring. Today's Veterinary Practice. (2025)