Principales arritmias en perros y gatos: cómo reconocerlas en el trazado de ECG
De la arritmia sinusal respiratoria (normal en perros) a la fibrilación atrial, los bloqueos atrioventriculares y las VPC: una guía clínica, anclada en fuentes, sobre cómo reconocer cada arritmia en el trazado y cuándo el caso es urgencia o requiere derivación al cardiólogo.
Una arritmia es cualquier alteración del ritmo, la frecuencia o la conducción eléctrica del corazón que se aparta del ritmo sinusal normal. En el perro y el gato, las más frecuentes en la práctica clínica son la arritmia sinusal respiratoria (variante normal en el perro), la fibrilación atrial, los bloqueos atrioventriculares (1.º, 2.º y 3.er grado) y los complejos ventriculares prematuros (VPC). El electrocardiograma (ECG) es la prueba que confirma el tipo de arritmia, porque ritmos distintos pueden sonar parecidos a la auscultación. Este artículo es de carácter educativo: la interpretación del trazado y cualquier conducta son decisión del médico veterinario responsable del caso.
Antes de todo: qué es el ritmo normal
En el ritmo sinusal normal, cada latido nace en el nódulo sinusal, hay una onda P por cada QRS y un QRS por cada onda P, y el intervalo P-R es constante. Los rangos de frecuencia cardíaca de referencia suelen citarse en torno a 60 a 170 lpm en el perro y 140 a 220 lpm en el gato, teniendo en cuenta que un gato estresado en consulta puede alcanzar 240 lpm. Estos valores varían según el tamaño, la edad y el nivel de estrés, y deben interpretarse en el contexto de cada paciente.
Arritmia sinusal respiratoria: lo normal que asusta
La arritmia sinusal respiratoria es una variación fisiológica del ritmo sinusal: la frecuencia cardíaca sube en la inspiración y baja en la espiración, reflejando el alto tono vagal. En el perro es un hallazgo normal e incluso esperado; en el gato hospitalizado suele ser infrecuente y puede sugerir enfermedad subyacente, aunque aparece con más frecuencia en el entorno domiciliario.
En el trazado se observa un ritmo regularmente irregular, con variación de los intervalos R-R típicamente por encima del 10%, manteniendo una onda P por cada QRS. La morfología de la onda P puede oscilar levemente (marcapasos migratorio). Un punto práctico: la arritmia sinusal se suprime con el aumento de la frecuencia (excitación, ejercicio) o con vagolíticos como la atropina, lo que ayuda a diferenciarla de los bloqueos de conducción.
¿Cuándo es urgencia? No lo es. Es un hallazgo benigno. El cuidado está en no confundir las pausas con un bloqueo atrioventricular; ante la duda sobre el tipo de pausa, o en un gato con arritmia sinusal marcada, conviene registrar un trazado y discutir el caso.
Fibrilación atrial: ritmo irregularmente irregular y rápido
La fibrilación atrial se caracteriza en el ECG por la ausencia de ondas P, una línea de base ondulante (fibrilatoria) y un ritmo supraventricular irregularmente irregular, con QRS de aspecto normal. La frecuencia ventricular suele ser rápida e irregular, con un rango citado de 80 a 300 lpm en el perro; frecuencias por encima de 160 lpm en general indican necesidad de control. A la auscultación, el ritmo recuerda a tambores o a zapatillas dentro de una secadora.
En la mayoría de los perros y gatos, la fibrilación atrial se asocia a enfermedad cardíaca estructural con agrandamiento atrial izquierdo importante. En perros de razas gigantes puede aparecer la llamada fibrilación atrial aislada, sin enfermedad estructural evidente. El objetivo terapéutico clásico es el control de la frecuencia ventricular, con metas a menudo citadas en torno a 140 a 160 lpm y, en el Holter, una frecuencia media por debajo de 125 lpm.
¿Cuándo es urgencia o derivación? Una frecuencia ventricular muy alta y mantenida puede descompensar al paciente y es potencialmente grave. Toda fibrilación atrial confirmada merece evaluación cardiológica con ecocardiograma para investigar la enfermedad de base y definir la estrategia de control de frecuencia, idealmente con un cardiólogo.
Bloqueos atrioventriculares: cuando el impulso no pasa
Los bloqueos atrioventriculares (AV) reflejan retraso o fallo en la conducción del impulso entre aurículas y ventrículos, y se clasifican por grado. En el 1.er grado, todos los impulsos pasan, pero con retraso: el intervalo P-R aparece prolongado y cada P aún conduce un QRS. Suele ser de origen vagal y, de forma aislada, tiene poca repercusión clínica.
En el 2.º grado, algunos impulsos auriculares no se conducen: existen ondas P sin el QRS correspondiente. En el tipo Mobitz I (Wenckebach), el intervalo P-R aumenta progresivamente hasta una P bloqueada; en el Mobitz II, el intervalo P-R permanece constante antes de la P bloqueada. El Mobitz I suele ser de origen vagal y benigno; el Mobitz II y las formas de alto grado tienden a ser patológicos.
En el 3.er grado (bloqueo AV completo), ningún impulso auricular llega a los ventrículos: hay disociación completa entre ondas P y QRS, con los ventrículos mantenidos por un ritmo de escape lento. En el perro ese escape suele situarse en torno a 20 a 60 lpm; en el gato, con un rango citado de 80 a 130 lpm, razón por la cual muchos gatos son poco sintomáticos.
¿Cuándo es urgencia o derivación? El bloqueo AV de 3.er grado y los bloqueos de alto grado sintomáticos (síncope, debilidad, intolerancia al ejercicio) son urgencias y exigen evaluación cardiológica urgente; el tratamiento definitivo en el perro suele ser el implante de marcapasos. Una prueba de atropina (citada a 0,04 mg/kg) ayuda a distinguir la causa vagal de la enfermedad de conducción, pero la conducta es del médico veterinario/cardiólogo.
Complejos ventriculares prematuros (VPC) y taquicardia ventricular
Un complejo ventricular prematuro (VPC) es un latido que nace en el ventrículo, fuera del nódulo sinusal, y se adelanta al ritmo. En el ECG aparece como un QRS ancho y extraño, prematuro, sin onda P asociada por delante. Las VPC pueden surgir aisladas, en pares (couplets), en tríos o en secuencias más largas.
Cuando tres o más complejos ventriculares prematuros ocurren en secuencia, se habla de taquicardia ventricular. Las características consideradas malignas incluyen frecuencias altas (citadas por encima de 180 lpm), morfología polimórfica y el fenómeno R-sobre-T, en el que la VPC cae sobre la onda T del latido anterior y puede desencadenar fibrilación ventricular y muerte súbita, sobre todo en corazones con enfermedad miocárdica (por ejemplo, las cardiomiopatías del Bóxer y del Dóberman).
¿Cuándo es urgencia o derivación? Las VPC aisladas en un paciente asintomático no siempre exigen tratamiento, pero debe investigarse su causa (cardíaca, electrolítica o sistémica). En cambio, la taquicardia ventricular sostenida, las frecuencias muy altas, el patrón polimórfico, el R-sobre-T o un paciente sintomático (debilidad, síncope) constituyen una urgencia: el control agudo suele lograrse con lidocaína intravenosa, y el caso merece derivación al cardiólogo. Toda decisión terapéutica es del médico veterinario.
Señales de alarma: cuándo es urgencia y cuándo derivar
Signos que elevan la sospecha de una arritmia significativa y exigen evaluación inmediata: síncope o colapso, debilidad acentuada, intolerancia al ejercicio, mucosas pálidas o cianóticas, esfuerzo respiratorio y un pulso muy rápido, muy lento o claramente irregular. Ante cualquiera de ellos, registrar un ECG y estabilizar al paciente son prioridades clínicas.
Como regla práctica, se consideran de mayor riesgo: la fibrilación atrial con frecuencia ventricular alta y mantenida; el bloqueo AV de 3.er grado o de alto grado sintomático; y la taquicardia ventricular sostenida o con características malignas (frecuencia muy alta, polimorfismo, R-sobre-T). Estos escenarios, y cualquier arritmia en un paciente sintomático o con enfermedad cardíaca estructural, justifican la derivación al cardiólogo. Las conductas aquí descritas son referencias de la literatura, no una prescripción: la decisión final siempre es del médico veterinario responsable.
El papel del ECG conectado
Diferenciar estas arritmias depende de un trazado de buena calidad y, a menudo, de una segunda opinión especializada. Los equipos de ECG de INpulse, como el INcardio X (12 derivaciones) y el INcardio Agile (6 derivaciones), registran la señal y la integran con INcloud, lo que permite archivar el examen, compararlo con trazados anteriores y solicitar un telediagnóstico por cardiólogo cuando el caso lo exige. La tecnología apoya la decisión clínica; no sustituye el juicio del médico veterinario.
Fuentes
- Heart Disease: Conduction Abnormalities in Dogs and Cats (Merck Veterinary Manual)
- Top 5 Arrhythmias in Dogs & Cats, Treatment Protocols (Clinician's Brief)
- Interpreting ECGs With Confidence in Veterinary Medicine: Part 1 (Clinician's Brief)
- Third-Degree Atrioventricular Block - an overview (ScienceDirect Topics, Veterinary Science)
- ACVIM consensus statement guidelines for the classification, diagnosis, and management of cardiomyopathies in cats (2020) PMID 32243654
- ACVIM consensus guidelines for the diagnosis and treatment of myxomatous mitral valve disease in dogs (2019) PMID 30974015
- Vagally Associated Second Degree Atrio-Ventricular Block in a Dog with Severe Azotemia and Evidence of Sympathetic Overdrive (2022) PMID 35622751
- A study on the electrocardiography in dogs: Reference values and their comparison among breeds, sex, and age groups (2020) PMID 33281359