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Cómo abordar al tutor del paciente con dolor crónico

El dolor crónico en perros y gatos es difícil de detectar. Conoce qué señales observar y qué preguntas hacer al tutor para reconocer el cuadro y mejorar la calidad de vida de la mascota.

Cómo abordar al tutor del paciente con dolor crónico

Principales signos que pueden identificar el dolor crónico en los pacientes

La evaluación del dolor es un signo vital que debe formar parte de la valoración clínica de las mascotas. Observar el comportamiento del paciente en su rutina es el método más preciso para identificar un cuadro de dolor y, aunque la mascota no manifieste esos cambios en el ambiente veterinario, debemos apoyarnos en el relato de los tutores y centrarnos en preguntas que permitan reconocer y evaluar el dolor.

Las condiciones clínicas más frecuentes en la práctica actual asociadas al dolor crónico son animales con cáncer, especialmente osteosarcoma o metástasis óseas, enfermedad periodontal crónica, enfermedad articular degenerativa, estomatitis linfoplasmocítica felina, enfermedad idiopática del tracto urinario inferior felino, enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedad del disco intervertebral, otitis externa y pancreatitis.

Cuando el paciente sufre dolor crónico podemos considerar al menos cinco puntos a indagar.

1) Disminución de la actividad e intolerancia al ejercicio

Los tutores pueden notar que la mascota ya no quiere hacer caminatas largas, se muestra reacia a continuar los paseos, ya no acude con el mismo entusiasmo o pasa más tiempo acostada de lo habitual.

Por lo general este proceso se interpreta erróneamente como algo normal del envejecimiento, pero es importante que sepan que estos cambios pueden estar asociados a una condición médica que requiere seguimiento.

Preguntas que se pueden plantear: ¿Su mascota ha estado más o menos activa últimamente? ¿La distancia, la velocidad y el número de caminatas son los mismos?

2) Cambios en las actividades diarias

Este punto es importante para saber si la mascota empezó o dejó de hacer algo que formaba parte de su rutina.

Preguntas que se pueden plantear: ¿Su mascota sube a los muebles, al asiento del auto o las escaleras como de costumbre? ¿Se muestra reacia a subir o bajar escaleras? ¿Levantarse le resulta más difícil que antes? ¿Se estira rutinariamente al despertar? ¿Interactúa menos con usted y con otras mascotas?

3) Orina y heces en lugar inadecuado

Distinguir entre problemas conductuales y condiciones médicas es esencial. Cuando se asocia a una condición médica, la mascota puede estar sintiendo dolor o puede lastimarse al caminar hasta el lugar de eliminación, ya sea por ser un sitio distante o por tener que atravesar un espacio que le resulta difícil, como un piso resbaladizo o escalones. Además, pueden defecar mientras caminan al tener dificultades para adoptar la postura normal, lo que suele asociarse a condiciones dolorosas en las extremidades posteriores.

Preguntas que se pueden plantear: ¿Qué postura adopta su mascota para orinar y defecar? ¿Han cambiado sus hábitos de higiene? ¿Sigue orinando y defecando en los lugares habituales?

4) Claudicación

Los tutores pueden quejarse de que la mascota presenta una marcha diferente de la habitual, favorece alguno de los miembros, es incapaz de permanecer mucho tiempo en un mismo lugar, o desplaza el peso del cuerpo hacia un lado, hacia los miembros delanteros o hacia los traseros.

Preguntas que se pueden plantear: ¿Ha notado si la mascota protege alguno de los miembros al caminar o al estar sentada? ¿Notó algún cambio al andar, como saltar, por ejemplo? ¿Notó algún cambio en la postura, como rigidez o encorvamiento al estar de pie?

5) Agresividad

Otro problema que puede confundirse con una conducta. Algunos animales, con el fin de proteger el miembro o la zona donde hay dolor, pueden terminar gruñendo o incluso mordiendo a quien intenta manipularlos, ya sea por una caricia o por una evaluación.

Preguntas que se pueden plantear: ¿Su mascota deja que la acaricie normalmente? ¿Hay alguna zona del cuerpo donde no le gusta que la manipulen? ¿Es excepcionalmente agresiva al jugar con otros animales?

Conclusión

Detectar el dolor crónico en perros y gatos es un desafío, pero hacer al tutor las preguntas correctas con el enfoque adecuado puede ayudar al equipo veterinario a reconocer el punto de preocupación. Los tutores rara vez asocian los problemas de comportamiento de sus mascotas con el dolor crónico, pero tratarlo mejorará la calidad de vida del paciente y fortalecerá la relación entre veterinario, tutor y paciente.

Fuentes

  1. Guidelines for recognition, assessment and treatment of pain: WSAVA Global Pain Council members and co-authors of this document: (2014) PMID 24841489
  2. 2022 AAHA Pain Management Guidelines for Dogs and Cats. (2022) PMID 35195712
  3. Owner-perceived signs and veterinary diagnosis in 50 cases of feline osteoarthritis. (2012) PMID 23633711
  4. Comparison of force plate gait analysis and owner assessment of pain using the Canine Brief Pain Inventory in dogs with osteoarthritis. (2013) PMID 23311715
  5. Criterion Validation Testing of Clinical Metrology Instruments for Measuring Degenerative Joint Disease Associated Mobility Impairment in Cats. (2015) PMID 26162101